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Para Raúl Esparza, cuenta cuentos y promotor cultural lagunero dedicado al trabajo con los niños y los derechos humanos, es importante saber si “somos una sociedad que puede hacerse cargo de la infancia”. Él como muchas personas, encuentra un vacío en cuanto a espacios dedicados a despertar la creatividad infantil tanto en el ámbito público como en el privado.

El 28 de febrero será inaugurada la “Casita de artes y juegos Iguamira”, un proyecto que Raúl Esparza inició con recursos propios y con el apoyo de una asociación civil a la que se han sumado cerca de 17 personas. Se ubica en Jiménez 155 Sur en el Centro de Torreón.

El espacio, que podría ser concebido como ludoteca o lugar de artes y juegos, sin ser por completo un centro cultural; contará con salón de juguetes didácticos, taller de artes plásticas, patio de espectáculos, sala de lectura y dramatización, cuarto de bebés, arenero, entre otros elementos, para niños desde los 0 hasta los 10 años de edad.

Contará con animadores y facilitadores y los padres de familia podrán esperar ahí mismo a sus hijos mientras jueguen. También habrá conversatorios para niños. Tendrá un horario de martes a vienes de 4 a 7 de la tarde y los sábados durante todo el día desde las 10 de la mañana. 

En entrevista, Raúl comentó los orígenes del proyecto:

“Le he preguntado a adolescentes y jóvenes si recuerdan lugares donde sus padres los hayan llevado a jugar  o a tener actividades artísticas, ellos recuerdan McDonalds, Burger King, donde hay juegos para subir y bajar. Pero no recuerdan nada más los chicos como de 15 a 20 años, eso es un indicador de cómo  van las cosas, no hay suficiente música para niños, no hay teatro, no se le concede la misma importancia que a otras cosas”.

Este trabajo, señaló, se está  impulsando con un grupo de personas que hace tiempo tenían una asociación civil llamada “Edupaz”, para trabajar por los derechos de los niños. Son recursos propios y del colectivo y no se cuenta con financiamiento público.

 “La verdad es que yo he visto siempre he visto ese vacío, me dedico hace muchos años a contar cuentos y lo veo, no es algo privativo nuestro, faltan lugares de atención a los niños incluso en las grandes ciudades, donde la infancia e vista como un nicho de consumidores, más que una etapa que hay que apoyar para su desarrollo”, añadió.

Mencionó que en el centro de Torreón hay muchos restaurantes y bares, y fuera de la librería Astillero que tiene un espacio de lectura infantil, no hay nada para niños en el sector. “¿Cuál es el porcentaje de atención a la infancia. No se le ve rentable, de entrada esa es la necesidad, la falta de lugares dedicados a los niños, para que jueguen y ejerzan su creatividad”.

El nombre del lugar, responde a Iguamira, que es el personaje de un cuento que Raúl Esparza escribió. Un relato de las costumbres de familias laguneras, donde destaca la presencia del demonio de los torbellinos: Cachiripa.